Otro día de hospital, de visita, análisis, búsqueda del neurólogo... y de novedades. Como quien no quiere la cosa y por ser el único médico al que no le había contado algo de mi hijo que me llama poderosamente la atención, hoy le he citado cierta información al neurólogo, un dato que a los demás médicos les parece "curioso" y punto, y ¡Sorpresa! es posible (sólo posible) que sea síntoma de una enfermedad hormonal asociada a su " enfermedad de base" (así es como lo llama él) que nos guíe, necesita una prueba ósea que le harán en un momento indeterminado entre hoy y finales del mes de julio... tampoco hay prisa, lo que tiene hoy, lo ha tenido desde que nació.
Pero si me parece curioso que haya esperado hasta hoy para decirme que Elio está grave (aunque no en peligro mortal) mientras no le controlemos las crisis y que es posible que esté sufriendo crisis diariamente sin que lo sepamos ni podamos apreciarlo, una dilatación de la pupila, una mirada fija en el infinito y... voila... una crisis de ausencia, es decir, una crisis epiléptica ( que debe ser como un gran árbol con muchas ramas), en fin, que si, que en un electroencefalograma urgente ha confirmado que hoy ha tenido una. Por lo demás... ah! de pronto le ha parecido que darme los resultados de los análisis puede esperar hasta mañana por que total, solo es un paseo y ya me los da en la consulta, aunque tenía los resultados por que el celador y el enfermero que le pinchan conocen de primera mano ( la mía) el caso y tramitan con urgencia, es decir, antes de que ninguna analítica llegue al laboratorio, está la de Elio porque el celador coge personalmente el tubito y se pasea hasta allí a llevarlo. Pero hoy el neurólogo había estado jugando a ser.... no sé ¿House hagoloquequierosindarexplicacionesynocreoquetengasotrascosasquehacerqueveniravermeami?. Pues eso, que debe ser que lo han creado en edición limitada y lo han repartido entre algunos médicos previamente escogidos...
En fin, aprovechando la visita y la pérdida de la mañana, he visitado a Tommy, y su madre me ha preguntado si yo puedo explicar cómo es posible que su hijo haya estado llorando (bueno ya no puede llorar, sólo hace un ruidito que destroza el alma) durante ocho días y sus ocho noches sin descanso y que los médicos le hayan dicho que si, que creen que le duele algo pero que no querían acudir a la morfina por que es una medicación muy fuerte. Pues esta madre de un niño de tres años al que una bacteria cogida a través de un cateter en el hospital y a la que, a sus 36 años no le queda ni un sólo pelo de su color por que se han vuelto todos blancos en 18 meses cogió los restos de su valor y le dijo al médico: ¿Es que hay algún órgano en el cuerpo de mi hijo que se pueda destruir aún? Pónganle la morfina, si le tengo que ver vegetal, al menos que no le vea sufrir. Le pusieron la morfina 2 horas después. Pero aún hay más, creo que igual de grave aunque sólo se trate de trámites burocráticos. Les atienden, además de los médicos pertinentes, un trabajador social y un psicólogo... pues a ninguno de ellos se les había ocurrido comentarle nada acerca de lo que es un documento de minusvalía ( que sirve, entre otras cosas para acceder a fisioterapeutas, para que el pediatra esté obligado a atender al niño en casa en ciertos casos, etc) ni tampoco de qué es y para qué sirve la ley de dependencia. ¡hay que tener c******!, la maldita ley de dependencia está para estos casos. Si Tommy consigue superar la gastroestomía de mañana porque ya tampoco puede tragar y otras tantas operaciones, como la colocación de una válvula que le ayude a hinchar sus pulmones, se irá a casa conectado a varias máquinas con una madre asustada a la que nadie le ha dicho que a través de esta ley puede tener un profesional a su lado, para apoyarles... hasta que Tommy aguante.
No soy nadie para juzgar pero cuando esta madre me dice que sólo pide que su hijo en estado vegetativo muera pronto y sin sufrir, y pienso en la que se organizó en Italia... yo he visto a ese niño correr, comer chicle, reir, hablar... y hoy, y el resto de su vida, sólo podrá mover los ojos y su madre sólo podrá mirarle hacerlo. ¿Quienes somos los demás para decir nada sobre el dolor de este niño ( que tiene momentos de lucidez y sufre) y de sus padres?... Su madre espera que el tumor ( que no le ha llevado a este estado) le quite el sufrimiento.
Estoy.... un tanto asqueada, un tanto decepcionada, un tanto horrorizada al ver que los médicos se vuelven como adoquines ante el sufrimiento ajeno y estoy tan.... no sé explicarlo. Quiero infundir en los demás la confianza que yo he perdido, le digo a David: "No te asustes ante los nuevos problemas, en el fondo, seguramente han estado latentes y han salido ahora y saberlo o saber el nombre de la enfermedad no va a empeorar la situación". Pero es que yo no creo eso. Creo hoy, por ejemplo, que jugar durante más de dos meses con la misma medicación que no deja dormir a Elio y que ha agravado sus crisis por que antes sólo le daban con fiebre y ahora le dan ¿quien sabe? es muy posible que a diario, es jugar con el cerebro de mi hijo sin ningún tipo de escrúpulos ni base científica.
¿Por qué pienso todo esto hoy?, en parte por nosotros, en parte por Tommy, en parte porque me he encontrado con una madre, un hijo y una abuela. Mientras el niño de ocho años estaba en estado muy crítico en la UCI con Elio, sufriendo una encefalitis, yo consolaba a su madre y a su abuela diciéndoles que la medicina ha avanzado, que niños por los que no se daba un duro hace diez años, hoy salen adelante... El niño está sano y sin secuelas, la madre y la abuela me han conocido y me han dado las gracias y yo he sentido que les mentí por que no creía que aquel niño fuese a salir adelante gracias a los médicos, que, si lo hacía, sería por sí mismo...
Un médico hace tiempo, bueno, una doctora que da coces cuando habla nos dijo, entre burrada y burrada que tuviésemos cuidado por que había muchos médicos que usaban a "estos niños" de cobayas para publicar sus árticulos en las revistas médicas y cubrirse de gloria. Antes yo no podía creer que alguien que decide ser médico para ayudar a salvar vidas (o a curar gripes, me es igual), pudiera hacer semejante cosa. Hoy creo que hay muchos médicos que lo son para intentar alcanzar los libros de historia... caiga quien caiga en el camino.
Y esto no significa que esté deprimida ni que piense en dejarlo todo y esas cosas fatalistas que otras veces sí he sentido. Es que hoy me siento más sincera conmigo misma que otros días, eso es todo.
Por lo demás... muchas gracias por los premios pero no tengo tiempo de leer nada, apenas me paso por el blog de David y no puedo hacer las listas que me corresponden... pido disculpas.
Oblivion
Hace 1 día
5 comentarios:
Pufff, ¿Qué te podría yo decir Cris?. Ni me atrevo. Creo que sonaría banal.
Es impresionante lo que cuentas. Te podría repetir lo que les dices, tú misma, a los demás (sin apenas creerlo tú).
Pero también te puedo contar cosas que he vivido, médicos que han subido a planta con las lágrimas en los ojos por el paciente al que estaban perdiendo, pediatras que te llaman a casa en días de fiesta para saber de tu hijo, especialistas de UCI que en su fin de semana libre no pueden salir a tomar algo porque la guardia de la noche anterior les ha dejado "tocados". Seres humanos. Personas que se intentan sobreponer cuando miran al paciente y, a solas, con su familia se quedan tartamudos. Es horrible lo de los niños que nos cuentas, horrible, pero niégate a perder la confianza. Luchar hasta el fin, contra viento y maerea, pero vencerse jamás. Y si hay que presentar reclamación y "cagarse en tó", se hace, ahí, con un par, como tú tienes.
Un beso grande
Concha
Hola Cris,
debo decir que a mí también me ha costado entenderme con algunos médicos con los que he tenido que tratar.
Claro que me pasa lo mismo con el resto de la gente, es sólo que a ellos acudimos casi indefensos y necesitamos una comunicación total que a veces no conseguimos. Tampoco es fácil de entender el funcionamiento hospitalario que hay que sumar a lo anterior, así que a veces nos sentimos desvalidos cuando más necesitamos la atención y el apoyo de los demás.
¿Sabes?, creo que a veces lo que deberíamos hacer es contarles absolutamente todo lo que pensamos en el momento en que lo hacemos, quizá de esa manera nos entenderíamos mejor con los que precisamente no llegamos a "conectar". Que no te he entendido, pues: "No te he entendido", que no sé por qué no se puede hacer esto ahora y yo creo que es muy importante, pues: "¿Por qué no se puede hacer ahora?" y así sucesivamente. No es que yo lo haga siempre (perdona por "consejos vendo..."), pero cuando lo he hecho ha funcionado y me he quedado más tranquila.
Por lo demás que cuentas sencillamente no tengo palabras, y si ante tanto sufrimiento existe algún médico lo suficientemente insensible como para no preocuparse por la persona que está detrás del caso que le ocupa, es que no merece la pena ni como profesional ni como persona, por muy interesantes que, en algún sentido, resulten sus artículos médicos.
Aquí en los hospitales existen carteles que hablan de la "excelencia". Una vez me quejé de algo ni mucho menos tan grave como de lo que hablas y en casa (sabes que tenemos "profesionales del ramo")me dijeron que presentara una queja porque era la manera de dejar constancia del mal funcionamiento y así poder modificarlo. Por lo menos deberían oír lo que pensamos, así que es probable que Concha también tenga razón. Y en lo último que dice la tiene sin lugar a dudas, ¡ánimo con todo y con todos los que se pongan por delante, porque tú puedes y porque lo merecéis!
Muchos besos para todos.
Cata.
Hola Cris,
Mientras te escribo estas lineas, Rakel (mi mujer) acaba de entrar en el hospital para que le hagan una angiografía...
... acabo de dar a retroceder todo el ladrillo que te habia escrito porque acabo de pensar "bastante tiene ella hoy como para aguantar rollos ajenos".
Sólo puedo decirte que aunque no me puedo poner en tu lugar, porque solo alguien que pase lo que tu pasas puede hacerlo, pues tienes, mejor dicho, tenéis todo mi apoyo para en lo que os pueda ayudar.
Si hay un sentimiento propio que detesto, es ese que te hace ser optimista al ver gente que está en casos peores que el tuyo o que lo pasa peor. Durante unos segundos, uno no puede evitar pesar "mira, podriamos estar peor, fijate en tal o en tal otro". Y eso te da fuerzas. Pero mucha veces me revelo contra ello porque no es justo. ¿Porqué tengo que recuperar fuerzas al ver peor a los demás? Me siento egoista, aunque después sé que no lo soy y que los sentimientos son como son y que por lo menos soy consciente de porqué siento las cosas.
Y entonces te sientes pequeño, porque querrias arreglar los problemas de los demás y no puedes. Y te cabreas con el mundo, porque, como tu dices, ves que los enfermos se clasifican en "rentables" y "no rentables"... los que tienes enfermedades que da dinero investigarlas y los que tienen enfermedades que por ser aparentemente minoritarias, no merecen la pena investigar en profundidad. Y por tanto toca ser conejillo de indias, teniendo que escuchar, "prueba esto y me cuentas dentro de tal tiempo", "¿no ha ido bien? pues ahora prueba esto otro a ver que tal?"
Obviamente, yo no puedo sentir lo que tu sientes con tu magnitud, pero puedo "entender" algunos sentimientos y pensamientos.
No sé si sirve de algo escribir todo esto. Quizás en el fondo solo quiero decirte que estoy "al otro lado", leyendote, que te escucho (como mucha otra gente que te quiere)
Si la cosa esta de los premios ha servido para que pasase de estado pasivo a estado activo y me decidiese a escribirte y con ello despierto un sentimiento positivo en ti al constatarte que "estoy al otro lado"... entonces benditos premios.
...
A todo esto Rakel acaba de salir de la prueba pero se tiene que quedar en el hospital. Mañana podrá ir a casa. Si todo va bien, el viernes podré acudir yo y lo mejor es que será para no marcharme más.
Un besote Cris
Andar de hospitales es lo que tiene, Cris, y ya sé que no estoy descubriendo el Mediterráneo. Conoces historias brutales y aún peores que las que llevas entre manos... y lo que es peor, descubrimos que el avión va en piloto automático, que no hay piloto, y que toda esta mandanga de la salud pasa por la virtud y defectos de los profesionales que desempeñan su labor sin ser dioses (¡ya quisiéramos!) y en cuyas manos depositamos nuestras esperanzas.
Por ello prefiero enfocar a Elio luchando con sus pequeñas fuerzas, y con la ayuda de ti, de David, de los abuelos, de Paula, de quien ande cerca, porque el jabatillo crece y se hace más fuerte, y en cuanto tiene una puñetera oportunidad la aprovecha...
Sé que se abren puertas y que hay que estar atentos a ellas, así que espero que la que se ha abierto ahora sea la correcta y podamos seguir luchando, porque ganas tenemos todos ;)
Félix, dale un fuerte abrazo a Rakel, y que todo vaya bien ;)
Un abrazote
Jose
De nuevo, gracias a todos por estar ahí. Lo primero que quiero es darles a Félix y a Rakel muchos ánimos y mucha suerte y estoy aqui yo también para escuchar (leer) los "rollos" de los demás, asi que, cuando querais descargar, a este lado estaré esperando.
A Concha, decirle también que es cierto, he tenido una serie de tres pediatras maravillosas y, de echo, la que seguimos teniendo lo es y nuestro mástil en muchas ocasiones.Cata... ¿que decirte sobre las "reclamaciones" que he puesto... ? siempre intento ser explicativa y educada en ellas, y nunca obtengo mejor respuesta que la de siempre y consabida: "Bien pues... ¿y que podemos hacer?"
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